sábado, 3 de mayo de 2008

Mi casta, la mejor de todas.

Pienso en todos aquellos que se han vendido o se ven obligados a venderse –muchas veces el trabajo obliga a esa condición-. Sin embargo, no concibo quienes pueden ser los que se impregnan con un gentilicio más equivoco que el de chileno, si venden su patria al mejor postor.

En estas tierras existe una casta que puede tener la más pueril condición. Entre flojeras varias, encolerizada embriagues y poco emprendimiento cultural; no obstante, no ha existido, en la tierra, calidad humana tal que se halla revelado con tal entereza frente a sus conquistadores. ¿Nos instruimos con algo de ellos?

¿Quienes son estos que regalan la tierra y entregan la población al esclavismo? ¿A quienes les han aprendido u obedecen?

Si van a vender, por lo menos vendan bien. Si sus fortalezas se condicionaron en las transacciones y no tienen atisbos creacionistas, no condenen a sus conciudadanos al desamparo eterno.

Menos mal que estoy en Chileprimero y no lidero las huestes que han y están desmembrando a Chile.

Fijate.cl

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